Contrato laboral o mercantil

Tanto empleadores como trabajadores se plantean a menudo cuál es la diferencia entre un contrato laboral y uno mercantil. Por eso, nuestra asesoría de Bilbao quiere ayudarles exponiendo las principales diferencias entre ellos. De esta forma será más fácil tener todo claro y poder decidir qué tipo de contrato es el que queremos hacer a nuestros empleados; o si somos trabajadores, decidir si el tipo contractual propuesto nos conviene o no.

Contrato laboral

En una relación contractual que se da entre un empresario y un trabajador. Este tipo de contrato se rige por el Estatuto de los Trabajadores, y tiene una características determinadas:

  • Voluntariedad: como su nombre indica, significa que el trabajador elije voluntariamente desarrollar esta actividad.
  • Retribución: el tiempo trabajado se debe compensar con un salario, que suele ser fijo; en caso de ser variable, deberán existir unos criterios para calcularlo.
  • Contrato personal: quiere decir que el trabajo debe desarrollarse de forma personal por la persona contratada, no bastando que otra le sustituya. Por ejemplo: si Pedro, que es arquitecto, es contratado para realizar un proyecto, tendrá que ser él en concreto quien lleve a cabo ese trabajo.
  • Por cuenta ajena: significa que existe un empleado que trabaja para un empresario.
  • Dependencia: significa que el trabajador se encuentra dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario.

Contrato mercantil

En este caso, la relación contractual se da entre dos empresas y, por lo tanto, se presume una relación de igualdad. Las notas características de estos contratos son las siguientes:

  • Ausencia de prestación personal: A diferencia del contrato laboral, aquí sí está permitido que los servicios los preste otra persona distinta, salvo que se hubiera dispuesto expresamente de este modo.
  • Medios propios: el profesional presta sus servicios con sus propios medios y se organiza de forma autónoma.
  • Ausencia de dirección: No existe un 'jefe', por lo que se trabaja con autonomía e independencia. Esto implica libertad de horarios, de organización, etc.
  • Trabajadores a cargo: quien presta los servicios puede tener a trabajadores a su cargo, de forma que sean estos quienes realicen el servicio contratado.
  • Retribución variable, que se cobra a través de facturas y no de nóminas. Por otra parte también queremos añadir que con estos contratos no se cotiza para el paro. Existe una prestación, llamada cese de actividad, que puede suscribirse de manera voluntaria.

Esperamos que esta guía básica le haya sido de utilidad. En cualquier caso, si desea realizar un contrato laboral o mercantil, le recomendamos que se ponga en contacto con nosotros para poder orientarle de forma personalizada.

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